Ante un estímulo sexual, el pene cambia de aspecto: se alarga,
aumenta de volumen y se endurece. La erección del miembro viril es el resultado
de una compleja interacción de impulsos nerviosos vasculares, hormonales y,
como no, psicológicos.
Los estímulos placenteros que perciben los sentidos provocan
una reacción en el cerebro, que envía señales nerviosas por la medula espinal,
a nivel de las vértebras sacras S1,S3 y S4,hasta el órgano sexual. Las arterias
de éste se dilatan y la sangre penetra en los llamados cuerpos cavernosos, un
par de tubos cilíndricos interconectados que recorren la longitud del órgano sexual.
Técnicamente, la erección consiste en la entrada de 140 a 160 cc de sangre por
minuto en los cuerpos cavernosos, y para su mantenimiento es necesario un flujo
de sangre que va de 40 a 60 cc por minuto.

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